Tres días en Praga: escapada de ensueño

La plaza de la ciudad vieja (Staré Město) de Praga es el punto de inicio obligado de la visita a esta ciudad. Centenares de turistas pasean por ella, disfrutando de su bien conservado estilo arquitectónico, sus puestos con salchichas y cervezas (amén de los bares y restaurantes con diversos menús, tanto checos como de cocina internacional), asistiendo a los espectáculos de una multiplicidad de artistas callejeros o recorriendo los pintorescos puestos del mercado Havel. Desde aquí parten la mayoría de los tours por la ciudad, y a las 11:00hs. es posible encontrar una gran cantidad de guías, identificados con paraguas abiertos, que proponen diferentes recorridos, desde los históricos a los gastronómicos o de cata de cervezas, en diferentes idiomas, y sólo cobran una propina por parte del viajero.

Praga, plaza Ciudad Vieja


En la plaza destaca la Iglesia del Týn y el edificio del Ayuntamiento, en cuya torre se encuentra uno de los íconos de esta ciudad: el Reloj Astronómico, que data de 1411, y es un verdadero espectáculo mecánico cuando marca las horas. El acceso a esta torre permite disfrutar de las mejores vistas de la ciudad vieja y de la Iglesia de Týn, cuyas dos impresionantes torres góticas de ochenta metros de altura dominan el cielo de Praga.

Reloj Astronómico


Saliendo de la ciudad vieja nos encontramos con el Puente de Carlos, que comunica de forma peatonal con la ciudad pequeña (Malá Strana). En sus más de 500 metros podremos contemplar 30 estatuas y un sinnúmero de puestos de artistas y pintores. Justo debajo tenemos a la Isla Kampa, un muy animado parque con escultaras contemporáneas que conviven con molinos de la Edad Media restaurados, donde descansar un poco del paseo. Y si te agradan los parques, ya en el centro de Malá Strana, se encuentran los Jardines Vrtba, un exquisito ejemplo del paisajismo barroco.

Puente de Carlos


Construido en el siglo IX frente al Puente de Carlos, el Castillo de Praga es un conjunto de palacios que fue residencia de los reyes de Bohemia, y como tal, un suntuoso vestigio del gran pasado de la ciudad. En su interior, además del antiguo Palacio Real, se encuentra la catedral de Praga (de San Vito), la Basílica y convento de San Jorge así como diversas galerías de pintura renacentista y barroca, en medio de encantadores callejuelas repletas de pequeñas tiendas que harán las delicias del coleccionista de souvenirs. Se accede tomando el tranvía 22, para ahorrarse el esfuerzo de la cuesta, pero también puede hacerse andando.

Castillo de Praga


El Monte Petřín es el paraje natural preferido por los tchecos, al que dado su desnivel de casi 150 mts, puedes acceder con el funicular y descender paseando por los arbolados jardines, su rosedal, o visitar la iglesia ucraniana. Ya en su cima, la Torre de Petřín, de estructura similar a la Torre Eiffel, permite unas magníficas vistas tanto del Castillo como de Praga y el río Moldava.

Monte Petřín


Y si aún se cuenta con lago de tiempo se puede visitar el Monasterio de Strahov, que cuenta con una de las pinacotecas más importantes de Europa Central en su género, y también el barrio judío, con un antiquísimo cementerio y sus seis sinagogas. Pero si se viaja con niños, y quieres darles un gusto, no hay que perderse el magnífico Zoo de Praga.

Praga

Escapada de ensueño

  • Aéreo ida y vuelta desde Barcelona
  • 2 noches de hotel 3* en el centro de Praga
  • Precio por persona: € 280.- (incluye tasas e impuestos)

Consultar ofertas en diferentes categorías de hotel.


Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s